Fuente: eltiempo.com
El cálculo del gobierno británico es que si no se actúa ahora, a mediados de este siglo el 60 por ciento de su población será obesa.
Quienes logren bajar de peso recibirán bonos para comprar comida sana o premios en efectivo. También habrá clases de ‘cocina sana’ para los niños en las escuelas y más horas de educación física.
Bonos de premio para las personas gordas que logren adelgazar, y que serán canjeables por alimentos saludables o meses de inscripción en el gimnasio; y competencias en los lugares de trabajo en las que se premiará con dinero a las personas con sobrepeso que se pongan a dieta y logren bajar de talla, son solo dos de las estrategias de un novedoso plan para combatir la obesidad en el Reino Unido.
El creciente fenómeno del exceso de peso le cuesta cada vez más dinero al Sistema Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés) y también a las empresas, por lo que el Gobierno estima que pagar ‘recompensas’ económicas a quienes logren adelgazar será, a largo plazo, mucho más rentable para el Estado.
El Gobierno ha anunciado que invertirá en esta estrategia cerca de 700 millones de dólares en tres años.
Cifras preocupantes
Aunque la propuesta de pagar para perder peso ha sido criticada por expertos y diputados de la oposición, que no creen que el plan logre el objetivo de derrotar al consumo excesivo de comida chatarra y la falta de ejercicio, las cifras sugieren que, si no se hace algo, a mediados del siglo XXI la mayoría de la población británica será obesa.
De acuerdo con el último estudio del Departamento de Salud, en la actualidad una cuarta parte de la población del Reino Unido es obesa, y se prevé que en dos años uno de cada tres adultos y el 20 por ciento de los menores de 15 años sufrirán el mismo problema.
Más hacia el futuro, se estima que en 25 años más de la mitad de la población -el 60 por ciento- tendrá sobrepeso y se verá expuesta a enfermedades como la diabetes, el cáncer o los ataques cardíacos, situación que le representará al Servicio Nacional de Salud un costo anual de 50.000 millones de libras (alrededor de 98.300 millones de dólares.
“La obesidad es una epidemia. El principal problema nacional de salud pública en el Reino Unido”, dice el ministro de Salud, Alan Johnson.
Y una de las metas prioritarias que se ha propuesto el gobierno británico es reducir la obesidad infantil, que está actualmente en un 30 por ciento y no deja de crecer año tras año, a un 26 por ciento, que era el nivel registrado en el año 2000.
Con la familia y los niños
Para lograrlo, el Gobierno planea instruir a las familias para sustituir las grasas y las frituras por comida más sana durante los próximos 12 años.
Una de las iniciativas para alcanzar este propósito son los programas de educación para que estudiantes de secundaria aprendan a conocer los alimentos y a cocinarlos, en una clase obligatoria de una hora a la semana, durante un trimestre del año escolar.
Actualmente, el 85 por ciento de los centros educativos británicos ofrecen alguna modalidad de clases de cocina, que es una parte opcional del programa escolar.
“El Gobierno debe atacar frontalmente la publicidad que anima a los niños a consumir esa comida basura”, advirtió Michelle Smyth, miembro de una organización británica en favor de la alimentación sana.
Las autoridades pretenden que en los colegios se prohíba que los escolares salgan de las recintos a la hora del almuerzo para evitar que coman hamburguesas, patatas fritas o todo tipo de ‘comida chatarra’.
Al mismo tiempo, planean aumentar el tiempo para hacer deporte de dos a cinco horas, e instaurar vías especiales para bicicletas, en aquellas zonas donde la obesidad infantil sea realmente una epidemia.
La estrategia del Gobierno incluye también una campaña que costará 150 millones de dólares y que tendrá como blanco la ‘comida basura’, al tiempo que tratará de animar a miles de británicos sedentarios a empezar a caminar y utilizar la bicicleta en reemplazo del automóvil.
25%
de la población del Reino Unido tiene hoy problemas de obesidad. Y se prevé que en dos años, uno de cada tres adultos estará en esta condición.
Contra la comida ‘chatarra’
La batalla contra la obesidad no será tarea fácil. La ‘comida basura’ gana cada vez más terreno en la dieta de los británicos, que son, después de los estadounidenses, los mayores devoradores de comida rápida del mundo.
Un reciente informe reportó que los restaurantes de la cadena estadounidense de comida rápida McDonald’s ubicados en el Reino Unido recibieron un total de 88 millones de visitas en el 2007, 10 millones más que en el año anterior. Eso significa 320.000 nuevos clientes diarios.
El problema de la gordura es tan inquietante que expertos del Queen’s Medical Centre (Nottingham, centroeste de Inglaterra) han, incluso, sugerido medidas como gravar con un impuesto los alimentos con un alto contenido de grasas, azúcar y sal, porque aseguran que permitiría salvar cada año más de 3.000 vidas en ese país, al reducir considerablemente el número de enfermedades cardiovasculares.